¿Te han picado los ojos, se te han hinchado los párpados o tienes la sensación constante de arenilla? No eres el único. La blefaroconjuntivitis es una de las consultas más frecuentes en oftalmología y afecta a miles de personas cada año. Aunque su nombre suene a trabalenguas médico, es más común de lo que imaginas y, si no se trata bien, puede acabar interfiriendo en tu calidad de vida. En este artículo te explicamos qué es, cómo detectarla y qué hacer si aparece.
¿Qué es la blefaroconjuntivitis?
La blefaroconjuntivitis es una inflamación combinada de los párpados (blefaritis) y la conjuntiva (conjuntivitis). Es decir, afecta tanto al borde del párpado como al tejido transparente que recubre el globo ocular. Esta doble afectación provoca síntomas molestos que, si se ignoran, pueden cronificarse.
Puede aparecer de forma puntual o convertirse en un problema recurrente. En cualquiera de los casos, requiere un diagnóstico oftalmológico preciso y un tratamiento adecuado para evitar complicaciones.
¿En qué se diferencia de la blefaritis y la conjuntivitis?
Aunque comparten síntomas, no son lo mismo.
- La blefaritis afecta exclusivamente a los párpados.
- La conjuntivitis solo afecta a la parte blanca del ojo y al interior de los párpados.
- La blefaroconjuntivitis, en cambio, mezcla lo peor de ambos mundos.
Quienes la padecen pueden experimentar picor, enrojecimiento, legañas, sensación de cuerpo extraño, y sensibilidad a la luz. La clave está en que se afectan ambas zonas al mismo tiempo.
Causas más frecuentes de la blefaroconjuntivitis
La blefaroconjuntivitis no es una enfermedad en sí misma, sino más bien una consecuencia de otros factores. Aquí te dejamos los más habituales:
Infecciones bacterianas
Las bacterias, especialmente las Staphylococcus, son una causa frecuente. Suelen colonizar los bordes palpebrales y provocar inflamación y secreción. Este tipo de blefaroconjuntivitis es habitual en personas con mala higiene ocular o con tendencia a tocarse los ojos sin lavarse las manos.
Problemas dermatológicos
Sí, la piel también tiene mucho que decir. Afecciones como la rosácea ocular o la dermatitis seborreica pueden desencadenar blefaroconjuntivitis. Estas patologías alteran la barrera cutánea del párpado y favorecen la inflamación ocular.
Reacciones alérgicas
Polen, ácaros, polvo o incluso cosméticos pueden provocar reacciones alérgicas que desencadenan esta inflamación mixta. En estos casos, suele aparecer un picor muy intenso, acompañado de lagrimeo constante.
Disfunción de las glándulas de Meibomio
Estas glándulas, ubicadas en el borde de los párpados, se encargan de producir parte de la película lagrimal. Cuando no funcionan bien, el ojo se seca, se inflama y… ya tenemos el cóctel perfecto para una blefaroconjuntivitis. Esta disfunción es especialmente común en personas con síndrome del ojo seco.
¿Quién tiene más riesgo de sufrirla?
Aunque puede afectar a cualquiera, hay perfiles más propensos:
- Personas con enfermedades dermatológicas como rosácea o dermatitis.
- Quienes usan lentes de contacto.
- Pacientes con alergias oculares.
- Personas mayores (por la disminución de secreción lagrimal).
- Usuarios de maquillaje o productos de higiene no oftalmológicamente testados.
En la Clínica Oftalmológica Antonio Moreno, vemos casos a diario, especialmente en pacientes que no sabían que sufrían ojo seco o que arrastraban una blefaritis mal tratada.
Principales síntomas: ¿cómo se manifiesta?
Los síntomas más comunes son:
- Enrojecimiento ocular
- Sensación de cuerpo extraño o arenilla
- Picor constante
- Párpados inflamados y sensibles
- Secreción o legañas al despertar
- Visión ligeramente borrosa (sobre todo al final del día)
Si notas varios de estos signos durante más de 2-3 días, lo mejor es consultar con tu oftalmólogo de confianza.
¿Cómo diagnostica el oftalmólogo la blefaroconjuntivitis?
El diagnóstico se basa principalmente en una exploración ocular completa. El especialista evaluará:
- El estado de los párpados.
- La calidad de la lágrima.
- El funcionamiento de las glándulas de Meibomio.
- Posibles signos de infección, alergia o alteraciones cutáneas.
En algunos casos, puede solicitarse un cultivo de las secreciones o pruebas complementarias para descartar otras patologías.
Tratamiento de la blefaroconjuntivitis
No hay una única receta mágica, pero sí un abordaje integral que mejora muchísimo la calidad de vida del paciente.
Higiene palpebral
El primer paso es mantener los párpados limpios. Esto implica:
- Lavar los párpados con soluciones específicas.
- Aplicar compresas calientes para ablandar las secreciones.
- Masajear suavemente los párpados para ayudar a drenar las glándulas.
Es un hábito que puede marcar la diferencia y que, además, ayuda a prevenir nuevos brotes.
Tratamiento farmacológico
Dependiendo del origen de la blefaroconjuntivitis, el oftalmólogo puede recomendar:
- Antibióticos tópicos (en colirio o pomada).
- Antiinflamatorios o corticosteroides durante periodos controlados.
- Lágrimas artificiales para mantener el ojo hidratado.
- Antihistamínicos si hay componente alérgico.
El tratamiento siempre debe personalizarse y supervisarse por un profesional.
Terapias avanzadas en casos crónicos
Cuando el cuadro es recurrente o no mejora con medidas convencionales, hay otras opciones:
- Luz pulsada intensa (IPL) para tratar la disfunción de glándulas de Meibomio.
- Microexfoliación palpebral para eliminar restos acumulados en la base de las pestañas.
- Tratamientos térmicos controlados con aparatos como LipiFlow o similares.
En la Clínica Antonio Moreno, contamos con estas tecnologías para casos complejos, siempre tras una evaluación detallada.
¿Cómo prevenir nuevos brotes?
Algunos consejos clave:
- Limpieza diaria de párpados, aunque no haya síntomas.
- Evitar frotarse los ojos.
- Retirar bien el maquillaje cada noche.
- Revisar y renovar los productos cosméticos cada cierto tiempo.
- Evitar ambientes secos o con mucho polvo.
- Realizar controles oftalmológicos periódicos.
La constancia es la mejor aliada en este tipo de patologías.
¿Cuándo debo acudir al oftalmólogo?
Si tienes síntomas persistentes como picor, enrojecimiento o secreción, no lo dejes pasar. Y especialmente si:
- Has probado tratamientos sin éxito.
- Tienes molestias que afectan tu día a día.
- Sufres brotes con frecuencia.
- Notas sensibilidad a la luz o visión borrosa.
En la Clínica Oftalmológica Antonio Moreno estamos especializados en el diagnóstico y tratamiento de patologías oculares como la blefaroconjuntivitis. Contamos con tecnología de vanguardia y un equipo que te acompaña desde el primer día.


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